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jueves, 17 de abril de 2014

Apurar hasta las heces


Apurar hasta las heces

Senos de laurel, labios de invierno,
alcázar de las blondas de la muerte,
silencio vespertino que esclarece
la sombra que encenaga mi lamento.

Flor, vino, ruda, silva, escoplo, lienzo
de sal bajo la lluvia de lo ausente,
que derrama sus ojos en la verde
fragancia que insinúa el Desconcierto.

Delirio de fantasma altisonante
en el torso inflamado de la aurora:
temblorosos zarcillos de estoicismo

que sufren el furor de los titanes
que late en la tormenta de mis bocas
con versos desnudados de optimismo.

Hazel Messiatz (13/04/2014)

miércoles, 26 de marzo de 2014

Tempestas

Tempestas

Estalla la tormenta en lontananza.
Mis huesos, que son perros, ladran a la luna.
Las nubes se deshacen en mi carne,
que mura los vestigios de aquel amor prohibido.

El viento no propaga las palabras,
las devora, silencioso, con dientes de destino
mientras un todo vuelve a la bruma
y los ojos, cuarteados, son pasto del recuerdo.

El tiempo se detiene en las distancias,
donde un beso llaga las flores de mi estío:
el eco de la noche me convence.

La lluvia carmesí nos atrapa
de nuevo. Sus garras que son flores
me devuelven a mis dioses caídos.

Hazel Messiatz (26/03/2014)

sábado, 22 de marzo de 2014

Lienzo de serpiente y azahar con nubes de terciopelo

Lienzo de serpiente y azahar con nubes de terciopelo

Coróname los ojos con tus formas,
suspira entre mis manos con tus dedos
revuelve con tus sueños mis cabellos:
¡que sangren hoy mi boca y tu boca!

Desdóblame el aliento en estas bodas,
conquista con tu fuego el paraíso
y duerme con tu voz mis silogismos:
¡vibremos hoy como una sola nota!

Que el llanto de los dioses nos solace
y tiemblen en la lengua sus hechizos:
¡ya nada detendrá nuestros vaivenes!

Que los templos donde habitan nuestros versos
sucumban a sus llamas innombrables
¡el viento esparcirá nuestras cenizas!

Hazel Messiatz (22/03/2014)

sábado, 8 de febrero de 2014

Mareas

Mareas

Donde muerden las estrellas mis pupilas
y el sol, sobre aquellos que durmieron,
camina con zancadas prodigiosas
y horada con sus besos el silencio;
donde arañan las nubes mi memoria
y la lluvia se recrea entre los muertos
mientras briosas queratinas serpean
y escupen con lujuria sus venenos;
yo, cansado de alquilarme a la deshonra
de sentirme atrapado entre tus huesos,
de dolerme en el fondo de unas manos
que acogieron mis palabras y mis ruegos,
me desangro en una tumba de vivencias
donde bailan inhumanos sentimientos
entre las alegres mortajas del cadáver
insepulto de nuestro arrobamiento.

Donde el eco de unos iris se ha perdido
entre lomas que cubrió lo más espeso
de la sombra que exhalaba, ponzoñosa,
la otra cara que escondió nuestro deseo;
donde ahogo los rencores del pasado
en dulcísimas fragancias de desierto,
que al secarse en el cielo de mi boca
me regalan un sabor de sangre y verso;
las estrellas y las nubes danzan solas
mientras el sol estrecha, agraz, su cuerpo
contra el metro sinuoso de la lluvia
que acaricia la mentira con sus dedos
y recorre con sus ojos vaporosos
la canción que destrenza los recuerdos
que una vez, contra el pecho, apretamos
bajo el fuego cruzado de los miedos.

¡Qué placer en mi veste conjuraste
con las llamas lapidarias de tu celo,
que dormía en una luna solitaria
asediada por cien núbiles destellos!,
¡qué tormenta encadenaste a mi desmayo
sobre el ara incandescente de tu templo
donde la rima insustancial de mi caída,
encarnaba el oleaje de mis sueños!,
¡qué condena, qué alegría, qué derrota,
derramaste en el néctar del que bebo
los mil mundos olvidados, imposibles,
que aún encuentran el camino hasta mi verbo,
donde mueren las falacias de la vida,
y se extinguen, sin mirar atrás, los vientos
de un pasado que, aun queriendo ser futuro,
olvidó desnudarse de lo viejo!

Mírame, convertido en algo oscuro,
aun destilo un icor de lampos ciegos
que devoran las tinieblas que te atrapan
con su carne que fermenta cementerios.
Mírame, ¿no recuerdas esa noche,
mientras danzaban nuestros hijos en el cieno
de esa prosa ignorada por el Hombre,
de ese ritmo que ilumina desde dentro,
en que el tiempo y la distancia, conjuradas
destemplaron sin piedad nuestros aceros
buscando en mí tu sangre redimirte,
en ti mi furia agreste, mi tormento,
silenciarme bajo el palio de tus venas?
Mírame, soy el mismo, aquel viajero
que ha mudado sus semblantes tantas veces
para ser, ahora y siempre, en ti, eterno.


Hazel Messiatz (08/02/2014)

jueves, 30 de enero de 2014

Coito vesánico


Improvisaciones en el vestuario del gimnasio presenta la nueva obra del creador de Delirios eróticonaturalistas, Onanismos estéticos y El dios de fuego de mis venas. Aquella, auspiciada por la lectura de Lorca mientras el autor le daba caña a la bici estática tras una hora de duro entrenamiento de hombro (para que luego digan que estos bohemios no se cuidan... ¬¬), sin que por ello tenga nada de Lorca, salvo cierta palabra que nunca ha usado el poetatleta en sus versos, "amor", fue alumbrada en un rapto de locura polímnica mientras se cambiaba de ropa. Como ahora son muy aplicados estos chicos que entrenan y llevan su libretita para cambiar de ejercicios todos los días, tenía a mano algo donde apuntarlo y, tal cual salió, con muchos fallos, aquí les presentamos el borrador engendrado en un par de minutos. Esperamos que lo disfruten o que, en su defecto, nos lancen muchas hortalizas, que están muy caras y algo se podrá aprovechar para un puré. 

Coito vesánico

Llanto de luna, amor, llanto de sombra,
bébete su luz en la ribera
de mi pecho, donde duermen las estrellas
de una tarde que mordió tu triste boca.

Despúntate del todo que, imperfecto,
serpea entre las lumbres de mis ojos,
arráncame las manos; soy el ogro
que te da a elegir una muerte u otra.

Suicidio de fulgor sobre las rocas
de mis labios. Suicidio de penumbra
bajo tuétanos de seda. Mi delirio

se rompe en un fragor donde acidula
la suave miseria del recuerdo.
Reverbérate en mis párpados vacíos.

Hazel Messiatz (30/01/2014)

miércoles, 22 de enero de 2014

Un mundo infeliz

Un mundo infeliz

Sangro hieles de alquitrán y de cemento;
mi mundo, que era suave, forma esquinas
y el fulgor de las hijas siderales
devoran las terrestres, veleidosas.

Surco ríos que serpean cual Letes
y me arrastran hasta el Orco sin prisa,
me cobijan luengas sombras funerales
disfrazadas de colores "siemprevivos".

Mientras buscan un oasis en la nafta,
las criaturas de este mundo se retuercen
sangrando entropías de quilates.

Y en la playa, donde rompen sus mentiras,
me confundo muy despacio con la bruma
sobre dunas de papel y de tinta.


Hazel Messiatz (22/01/2014)

jueves, 17 de octubre de 2013

«¡Ave, Polimnia!»

«¡Ave, Polimnia!»


Me gusta la violencia de tu cuerpo
contra el viento, la lluvia, la tormenta,
sometido a la voz de las quimeras
que barruntan los secretos de mi abismo.

La sangre se desliza por tu torso
bajo soles que se duermen en mis venas
y en la muda plenitud de tu certeza
la vida se desliza en plenilunios.

Designado por un dios que fue mi esclavo
hoy escancio en tu honor todas las vidas
que los besos de mujer me han contagiado.

Y en el rostro de la arena así vencida
acaricio la gloria que he buscado
mientras otros bendicen su comida.

Hazel Messiatz (04/11/2012)

sábado, 14 de septiembre de 2013

«En el lecho de Polimnia»

«En el lecho de Polimnia»

¡Corrómpeme en tus formas!,
desnuda de sentido mis caricias;
¡arrástrame a tu boca!,
esculpe con tu lengua mis mentiras;
¡erízame de sombras!,
alumbra mis latidos con tu risa,
y lo humano se extinga entre tus dedos
para ser, hoy y siempre, ritmo y verso.


Hazel Messiatz (14/09/2013)

domingo, 28 de julio de 2013

«Enero»

«Enero»

Me miro en tus abismos.
Sonrío.
Echo de menos tus besos, tus manos,
Muerte.
Camino por el filo.
Miro hacia ambos lados.
Me divido
entre la virtud y el pecado,
el recuerdo
y el olvido.

Hazel Messiatz (verano de 2013)

domingo, 7 de abril de 2013

«Un último baile»


«Un último baile»

Estrésame en tu sortilegio
de luces de esmeralda y caoba,
¡excítame en tus aguas!,
¡sorpréndeme en tu fuego!,
encuentra mis desmayos en tus vientos.

Corrígeme los ojos,
que se pierden en falsas maravillas,
¡desnúdame la boca!,
¡conquístame las manos!,
devuélveme a tu seno, hermana, Vida.

Enraizaremos en neonatos torbellinos
de pureza que traerán consigo el vino
de nuestros ojos.

Y sonreiremos a la muerte y al olvido
a lomos del silencio que es el grito
de nuestras oraciones.

Hazel Messiatz (07/04/2013)